Innovación agroecológica para mejorar el manejo del cultivo de plátano en nutrición y control de plagas a partir del lixiviado de plátano en el distrito de Santiago, Condorcanqui – Amazonas

El cultivo de plátano es fundamental para los productores asentados en la cuenca del río Santiago, en la provincia de Condorcanqui, región Amazonas. En este territorio, Terra Nuova, en el marco del proyecto Andes Amazónico – BLF, viene implementando Escuelas de Campo orientadas a este cultivo, considerado actualmente la fruta más consumida en el mundo y parte esencial de la dieta amazónica. El objetivo es garantizar la calidad e inocuidad de la cadena productiva, con miras a lograr mayor competitividad en el mercado.

Sin embargo, el plátano enfrenta diversos problemas sanitarios y productivos que afectan su vigor y rendimiento. Entre ellos, una de las plagas más letales es la marchitez por Fusarium, ocasionada por el hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense. Sus síntomas aparecen cuando la planta entra en estado de inflorescencia: las hojas erectas se doblan, el pseudotallo se cuartea, las hojas se tornan amarillas y el punto de crecimiento de la hoja bandera se marchita. A pesar de ello, la planta infectada suele emitir hijuelos vigorosos que aparentan estar sanos, aunque en realidad son portadores asintomáticos del patógeno. Esta característica facilita su diseminación, principalmente a través de las raíces y del suelo.

Figura 1. Síntomas externos de la enfermedad de marchitez por Fusarium en diferentes variedades de banano y plátano: A) Isla, B) Seda, C) Seda, D) Isla, E) Isla, F) Palillo (Fotos: Carlos Román Jeri).

En cuanto a los síntomas internos, la enfermedad se manifiesta con la marchitez y necrosis de los haces vasculares, lo que destruye los tejidos internos de la planta, impidiendo la absorción y transporte de agua y nutrientes. Como consecuencia, la planta termina muriendo. Esta enfermedad carece de un control químico efectivo, ya que el hongo puede sobrevivir en el suelo durante varias décadas una vez establecido en el cultivo. Por ello, además de una adecuada selección de semillas, es necesario considerar estrategias agroecológicas como alternativa de manejo.

Figura 2. Síntomas internos de la marchitez por Fusarium, donde se evidencia la destrucción de los haces vasculares en el pecíolo de las hojas y en los haces conductores del pseudotallo de plátano: A) necrosis en el cormo, B) floema con tejidos destruidos, C) necrosis en la vaina de las hojas y el pecíolo (Foto: Carlos Román Jeri).

La agricultura ecológica promovida por el proyecto BLF, mediante Terra Nuova, demuestra ser competitiva en los ámbitos económico y financiero. En ese marco, se fortalecen las capacidades organizativas y empresariales de las organizaciones socias, impulsando la sostenibilidad del sistema productivo.

El Manejo Integrado de la Enfermedad (MIE) supone una evaluación cuidadosa de todas las técnicas disponibles para el control del patógeno, aplicando principios, procedimientos y acciones orientadas a eliminar, reducir o atenuar los daños y pérdidas que este ocasiona. El MIE pone énfasis en el desarrollo de un cultivo sano, procurando la mínima alteración del agroecosistema y potenciando los mecanismos naturales de control biológico.

El manejo efectivo de la marchitez se fundamenta en medidas de evasión, exclusión y erradicación del patógeno, así como en la protección y fortalecimiento de la resistencia de las plantas hospederas. Entre las prácticas culturales que han demostrado ser útiles se encuentran:

  • el uso de plantas certificadas provenientes de cultivos de tejidos,
  • la selección de semilla sana al momento de la plantación, y
  • la incorporación de materia orgánica en la resiembra o durante el desarrollo del cultivo, la cual enriquece el suelo con microorganismos antagónicos al Fusarium.

No obstante, ninguna de estas prácticas garantiza por sí sola el control de la enfermedad; su aporte principal es fortalecer el vigor de las plantas y generar condiciones poco favorables para el desarrollo del patógeno en el suelo (Carlos Román Jeri, 2020).

En este contexto, resulta fundamental promover estrategias basadas en la naturaleza. Una de ellas es el aprovechamiento del raquis del plátano, cuyo proceso de descomposición produce un lixiviado rico en minerales y microorganismos benéficos que actúan como agentes naturales de control de plagas.

En el proyecto BLF, el equipo de Terra Nuova —conformado por el técnico Aurelio Ampama Roset y el promotor Fernando Murayari Catanga, miembros de las comunidades Awajún-Wampis de Soledad y capacitados en las Escuelas de Campo— impulsa la implementación de estas innovaciones agroecológicas. Para ello, los raquis son recolectados, cortados y picados, lo que acelera su descomposición. Posteriormente, se colocan en un bidón de plástico de 200 litros con grifo, que permite extraer el lixiviado, el cual se cura durante tres meses antes de ser aplicado directamente en el cultivo.

Figura 3. Proceso de picado del raquis de plátano para favorecer su descomposición y transformación en líquido.

El lixiviado del raquis de plátano contiene principalmente macronutrientes como potasio, nitrógeno, fósforo, calcio y magnesio, además de materia orgánica parcialmente descompuesta y microorganismos benéficos, entre ellos bacterias del género Bacillus. Asimismo, puede incorporar ácidos húmicos y fúlvicos, los cuales actúan como bioestimulantes y mejoran la disponibilidad de nutrientes en el suelo. Con esta estrategia se impulsa la economía circular, contribuyendo al cuidado de la naturaleza y a la salud de los propios productores.

En la zona, el raquis de plátano suele desaprovecharse por desconocimiento de sus beneficios tanto para el cultivo como para el ambiente. A través de las Escuelas de Campo, se capacita a los productores de diversas comunidades en el uso de este insumo y de otros recursos disponibles localmente, cuyo potencial no había sido reconocido. De igual manera, se promueve el empleo de plantas repelentes, hongos y microorganismos benéficos, entre otras prácticas agroecológicas que fortalecen la sostenibilidad del sistema productivo.

Figura 4. Colocando el raquis del plátano picado en el bidón de plástico para su proceso de formación de lixiviado. 

El uso del raquis de plátano tiene un impacto positivo en el desarrollo de una agricultura sostenible, al constituir una innovación tecnológica comprometida con el cuidado del ambiente y la optimización de los agroecosistemas. En cultivos como plátano, café y cacao, la disponibilidad de insumos biológicos ofrece la oportunidad de implementar procesos productivos más sanos e inocuos, tanto para la salud humana como para el entorno natural.

En este contexto, el lixiviado obtenido del raquis de plátano genera los siguientes beneficios:

  • Mejora de la fertilidad del suelo: al aportar nutrientes y estimular la actividad microbiana, favorece la disponibilidad de minerales y contribuye a incrementar la productividad de los cultivos.
  • Efecto bioestimulante: gracias a los ácidos húmicos y fúlvicos presentes, estimula el metabolismo de las plantas, optimiza el proceso de fotosíntesis y mejora la asimilación de CO₂.

Figura 5. Los técnicos de Terra Nuova Aurelio Ampama y Fernando Murayari motivados a implementar las estrategias agroecológicas en todas las organizaciones de las comunidades Awajún – Wampis, para mejorar la cadena de plátano y prevenir a la Marchitez por Fusarium.

Bajo esta línea de acción, Terra Nuova, en el marco del proyecto BLF, ha implementado diversas actividades orientadas a generar conciencia sobre la problemática asociada a la sanidad del cultivo y la nutrición de la planta, así como a los impactos negativos del uso excesivo de plaguicidas y otros agroquímicos en la producción de plátano.

Entre estas iniciativas, destacan los ciclos de aprendizaje agroecológico y la promoción de productos alternativos a los sintéticos, los cuales permiten fortalecer las capacidades de los productores en prácticas de agricultura climáticamente inteligente. Este enfoque se basa en la experimentación, el uso y la aplicación de nuevas opciones tecnológicas, como la valorización del raquis de plátano para la obtención de lixiviados con múltiples beneficios.

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