El plan de vida es un instrumento de planificación participativo e integral de una comunidad nativa, que plantea el diseño colectivo de un futuro deseado y las propuestas para lograrlo, por el conjunto de comuneros y comuneras. Este instrumento, como modelo, representa grandes aportes para la gobernanza territorial de los pueblos indígenas, no obstante, como práctica aún tiene muchos desafíos para alcanzar sus resultados esperados.
A nivel de antecedentes, la formulación de planes de vida en la Amazonía peruana es y ha sido un proceso promovido principalmente desde “afuera”, con el apoyo de Organizaciones No Gubernamentales y, en algunos casos, con el apoyo del gobierno central, a través de diferentes ministerios. En esta línea, los planes de vida se han posicionado en el ámbito comunal como una alternativa para generar desarrollo comunal tomando como punto de partida la planificación estratégica, la participación ciudadana y la articulación territorial.
Un aspecto para destacar es que los planes de vida se han ido institucionalizando a nivel del sector público, si bien es cierto estamos lejos de lograr que el Estado asigne partidas presupuestarias anuales para financiar su implementación, existen proyectos y actividades estatales que promueven la formulación e implementación de estos instrumentos de gestión, principalmente promovidos por el Ministerio de Cultura (MINCUL), el Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático (PNCBMCC), el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) y uno que otro gobierno regional. En esta misma línea, el modelo de planes de vida se ha posicionado en la agenda de las organizaciones indígenas. De esta manera, su formulación e implementación se han convertido en elementos de promoción y/o negociación ante instituciones públicas y privadas.
Respecto a los desafíos, son muchos. La promoción de la planificación en territorios indígenas es un elemento clave para generar cambios, aunque los avances en su implementación son menores a los esperados. La formulación e implementación de planes de vida con acompañamiento técnico externo ha funcionado con financiamiento, pero el desafío es lograr que los planes sean promovidos y gestionados desde abajo. En otras palabras, que el modelo sea apropiado y/o repensado por la propia comunidad, considerando su cosmovisión, cultura, territorio y formas de organización.
Los principales desafíos para los planes de vida en comunidades nativas es la implementación sin presupuesto. A diferencia del sector público, este tipo de instrumentos son “planes sin presupuesto”, es decir, son propuestas ambiciosas y necesarias, pero sin financiamiento conocido. Quienes promovemos estos planes siempre hablamos de “gestionar”, de valorar económicamente las labores comunales, pero todos somos testigos que no ha sido suficiente. Definitivamente es necesario repensar el financiamiento de los planes de vida, pero no desde arriba, sino con los propios líderes indígenas, desde su poder local. Si no logramos este tipo de cambios, todo terminará en buenas intenciones sin mayores resultados. Algo tenemos y podemos hacer.
(*) Artículo publicado en la Agenda Amazonía 2022. Mes de julio.